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No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.

6.11.10

madurez indeseada...

Paseaba solo por las frías calles de Madrid, era de noche, pero en aquella época del año el sol se escondía a las 19:00. caminaba resuelto, los pasos firmes y decididos, la barbilla alta. Solo en sus ojos se adivinaba la profunda soledad en la que vivía. Porque él no era como los demás chicos de su edad, físicamente sí, incluso era más guapo, sonrío para sí. Pero había cometido el pecado de ser un visionario, un soñador. Pensaba con claridad, con una claridad más propia de la madurez... Pero también era marginado por los adultos, pues tenía más perspectiva y objetividad. a estos les asustaba reconocer que eran iguales, que él era maduro... Maldito orgullo, pensó, por su culpa perdemos miles de oportunidades, dejamos escapar miles de sueños, miles de personas... y una lágrima surcó su rostro al pensar que ese era su mundo, el mundo en el que tendría que crecer, que vivir.