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No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.

22.8.11

La miras.


La miras, ella está a pocos metros, pero ambos os comportáis como si no os conocierais. Apenas habíais hablado desde que la dejaste, porque la dejaste tú ¿verdad? Entonces, ¿Por qué ahora te sientes tan mal?
Está pasando justo por delante de ti, si dieras dos zancadas y te giraras, la tendrías frente a frente, la mirarías a los ojos… El momento pasa, tú sigues recostado en la pared como si el mundo no te agradara, la has ofendido, lo sabes porque avanza despacio con los hombros en tensión, te decides, es lo que ella espera, te despegas de la pared cansinamente, y justo cuando empiezas a andar hacia ella, aparece Él.
Habías oído los rumores, nada a lo que tú prestes atención, te lo habían advertido tus amigos, pero no les escuchaste, ¿o sí?, no, no lo hiciste. Ella es tuya, sus ojos te lo decían. Pero sus ojos ya no reparan en ti. Y entonces piensas, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que la jodiste? ¿Un mes? ¿dos? o, ¿tal vez más?
Un escalofrío te recorre al verles hablar. Ella le esta mirando de esa manera, esa que te agarrotaba el corazón, y Él la mira de esa forma tan fría, es como mira a las otras chicas, a sus otras víctimas.
Deberías hacer algo, ella te importa, pero no te mueves, no le partes la cara a ese cabrón, solo miras. Desde dónde estas puedes verla la cara, está mirando hacia abajo y el pelo la cubre, si fueras tú el que la tuviera enfrente, la levantarías de la barbilla y la apartarías el pelo de los ojos.
Él la dice algo que la desconcierta, tú ya le has visto destrozar a otras chicas, tú estabas con él, aun peor, tú lo has hecho.
Sabes, gracias a esos rumores que aparentemente no escuchaste, que se han estado viendo a escondidas, no debe haber sido muchas veces, porque ella no confía en él como para mirarle a los ojos, pero si el suficiente para que él se aburra del juego. También sabes lo que la dirá ahora, tú lo has dicho… Tú has dicho cosas peores, eres especialmente cruel a la hora de destrozar ilusiones, ella lo pudo comprobar…
No eres capaz de acercarte, estas demasiado aturdido por el arrepentimiento, una estúpida carcajada te saca de tus ensoñaciones, Él se va riéndose. Ella sigue ahí parada.
Está suspendida en algún punto entre el dolor y el orgullo, se gira y te mira, hacia tiempo que no lo hacía y un chispazo te recorre, comprendes, sabes que con un abrazo tuyo, con poder llorar en tu hombro, con que la dijeras que todo irá bien… ella estaría mejor.
Pero tú finges no entender, al fin y al cabo fuiste tú quien dijo adiós, tenías miedo de cagarla con ella y huiste como un cobarde.
Su cuerpo inmóvil transmite tanto… Siempre ha sido así, su cara refleja a la perfección lo que siente o piensa.
Algo cambia, parece recordar que tú no fuiste mejor que ese tío, te mira casi con odio y se va, sabes que no llorará hasta que se quede sola, pero tu ya has leído entre líneas algo que ya sabias ¿no?, tú significaste mucho más.
Ella no te lo ha dicho, pero por las ojeras que enmarcan sus ojos sabes que no será por él por quién llore toda la noche… otra vez.