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No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.

25.10.10

cuando el príncipe encontró a la princesa


El príncipe de Honoria y la princesa de halfway estaban enamorados, eran jóvenes y felices. Se habían conocido en el bosque que separaba ambos reinos, todo había sucedido como en un cuento de hadas... y todo había ido bien hasta que el malvado padre de ella la prometió en matrimonio al cruel rey de Alea.
Cuando Rolan se había enterado, ya era demasiado tarde, hacía una semana que habían partido, pero esto no lo desanimo. El príncipe era valiente, tenaz, hábil con la espada y temerario. Sin pensarlo dos veces había partido hacia su princesa, había viajado a caballo y a pie, con los soldados de su padre pisándole os talones... solo gracias a su estrella seguía en el camino... a su estrella y a Kimara.
Kimara era una extraña campesina a le que había conocido al salir del reino, ella también huía de algo, no había dicho el qué. Pero gracias a la "alianza" que habían establecido seguían vivos, ella se desesperaba cuando, en medio de una pelea el príncipe daba la estocada final al grito de <<¡Por mi princesa!>>, y tambien la molestaba la inocencia y cursileria que Roland demostraba.
A él en cambio, aunque Kimara le parecía extraña, la encontraba divertida, leal y fuerte. Había llegado a verla como a su igual, lo que para un príncipe azul es mucho, pero claro, ella le había salvado la vida varias veces... si algo le disgustaba de ella era queno tubiera fé, se preguntaba en que creería ella...
Pero ahí estaba él ahora, encaramado al balcón de la princesa, le habría encantado compartir ese momento con su...¿amiga? pero no debia dejar que nada empañara ese momento...
Una figura solitaria avanzaba con decision a traves de un camino, había dejado al "principito" a las puertas del reino de Aldea, esperaba que encontrara a su princesa... la última vez que ella se había enamorado había sido dolorosa, muy dolorosa. Aún recordaba Su figura atravesando el umbral de la puerta para no volver jamás. pero ahora daba igual, a lo lejos se veía el bosque. En cuanto llegara a él estaría a salvo. Pero echaba en falta algo, a alguien. Por primera vez en mucho tiempo volia a sentirse sola, tan sola como cuando el se fue... pero no era a El a quien echaba de menos... un movimiento detrás suya la hizo reaccionar. No podía ser apenas faltaban 2 kilómetros hasta el bosque..
lo que vio al girarse la dejó sin respiración,un joven cabizbajo montaba a caballo, se paró junto a ella y se dejó caer al suelo... la miró desde allí:

>Es feliz, él la quiere, ella le quiere... son felizes

¿que se suponia que debia decirle?

>Es... muy bonito por tu parte dejarles ser felices juntos...

>me han echado

>yo... -empezó Kimara-

>No, espera, déjame hablar -la miro fijamente un momento, como solo los príncipes saben, pero después bajó la cabeza- Yo... siento que no me importa, ella... no me importa, es solo una princesa, como todas las demás, no es especial... con ella solo soy El Príncipe Azul, pero... estos días he sido Roland, solo Roland, he sido feliz... he sido yo... y eso solo lo he sido a tu lado... Kimara yo...

Cuando alzó la cabeza ella estaba a escasos centímetros de él.
se besaron y ese beso duró eternamente.